Ya no tenía escapatoria. El padre le agarraba las piernas como podía, la abuela se encargaba del brazo izquierdo con una mano y le tapaba la nariz con la otra. La madre se encargaba del otro brazo y le apretaba la mandíbula para que mantuviera la boca abierta. Quizá no había sido buena idea que el abuelo fuera el que… Leer más →
